La Navidad que nos inventó el Imperio Romano

Por Jesús González

300 años después de haber vivido y muerto en oriente medio Jesús de Nazareth, al Imperio Romano de Oriente lo gobernaba Constantino I.

Estadista y guerrero, además de sagaz político, que tomaría una decisión que cambiaría la vida de la humanidad entera. Constantino I se dio cuenta del enorme poder que los obispos cristianos (aún no católicos sino cristianos) tenían sobre sus fieles y decidió unir el poder político, militar y religioso en una sola persona.

Constantino I decidió legalizar la religión cristiana en el Imperio y tener a su lado, como asesores, a los obispos cristianos. Fue algo fundamentado en la avaricia por obtener la obediencia de la mayor cantidad de población posible y no algo que tuviera que ver con la fe.

Constantino I dio exenciones de impuestos a esos Obispos, además de a mercaderes cercanos a su gobierno, esto provocó que más mercaderes decidieran bautizarse para acceder a esos privilegios.

El poder del imperio romano de Oriente, ahora ya cristianizado, se consolidó en las décadas siguientes. Hacia el año 352 DC, la iglesia, ahora sí, ya denominada católica después de haber derrotado a los Arrianos (gran historia que puede ser contada otro día), acordó con el Imperio que en adelante la Navidad se celebrara el día 25 de diciembre, es decir, el día de la festividad del Sol Naciente.

El Sabbat judío pasó del sábado al domingo (sunday o día del sol en inglés) y además, día en que el Imperio celebraba a Mitra, deidad del Sol y adorado por los guerreros.

Pasarían muchas décadas y guerras para que el imperio de Oriente, con capital en Constantinopla, la otrora reluciente Bizancio y hoy Estambul, en Turquía, lograra que el imperio de Occidente se hiciera cristiano en su variante católica.

Lo que hoy celebramos como Navidad, es el producto de un pacto político entre los obispos y el imperio romano para garantizar el poder de dicho imperio. No tiene nada que ver con la existencia o no de Jesús de Nazareth, quién, por otro lado, muchas evidencias históricas nos demuestran que sí existió y que llevo una vida semejante a como lo describe la Biblia, especulándose en que su nacimiento en realidad habría sido tal vez en octubre. Otro mundo sería posible si la humanidad tomara más en serio el testimonio de vida de Jesús de Nazareth.

El pacto político que dio origen a la celebración de Navidad los días 25 de diciembre continúa vigente a pesar de haber pasado más de 1600 años, más aún, como signo de nuestros tiempos se ha añadido el carácter económico a dicho pacto.

La celebración de la Navidad hoy es un hecho básicamente económico que refuerza el sistema de control social. La Fe puede esperar…

Hay una llama muy fuerte de esperanza en el mundo católico, hoy, que un Papa reformador ejerce en el Vaticano, hay la esperanza de que el gobernante de la Iglesia use su poder para acercar lo más posible a los fieles al testimonio de vida de Jesús de Nazareth, algo que, sin duda, sería beneficioso para el mundo.